Por: Emilia Quiñones Otal

Cuando estoy en la universidad dando clases a menudo le digo a los estudiantes que hay obras de arte que se pueden percibir con otros sentidos que no son la vista. Por ejemplo, si nos fijamos bien, algunas obras las podemos oir, suena un ruido, ya sea de murmullo, o de música, etc. Otras obras las podemos oler, porque lo visual es tan poderoso que nos remite a un espacio similar al que está representado. En el caso de la muestra retrospectiva de Víctor Vázquez, una vez entramos a la sala, podemos sentir solo con dar un vistazo, el olor a humedad, olor a viejo, olor a dolor, elementos muy presentes en este viaje tan fuerte y denso que es la muestra retrospectiva Pulguero, que organizó el Museo de Arte de Puerto Rico, y que inauguró el pasado 27 de abril.

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Mujer machete, 2004

La muestra no tiene un orden, y ello se establece bien claro en el texto que se encuentra la espectadora o el espectador en la entrada. Incluso las piezas no tienen ficha técnica y cuando tomas el folleto que las contiene, tampoco están en orden en el mismo, por lo tanto nada sugiere un orden en la sala. Pero no importa a que lado una mire cuando entra al espacio (izquierda o derecha) se encuentra con una instalación en donde se amontonan objetos viejos, ropa y artículos de uso diario, y ya desde ese momento esa vinculación de lo olfativo con lo visual comienza. No es que huelan los objetos colocados, sino que nos evocan recuerdos que asociamos a ciertos olores. Hay por todas las paredes, una serie de fotografías que realizó en 2013 como La cama, en donde se observan espacios abandonados, construidos con ladrillos, lo que da una sensación de viejo y a la vez de humedad, y en donde podemos imaginar el olor a polvo que caracteriza los espacios que ya no están habitados y que nos ayuda a evocar. Entre todas las fotografías de la serie (que estuvo expuesta en la muestra No vamos a llegar, pero vamos a ir, en 2013), se van construyendo los espacios.

Esa misma pieza (La cama, 2013) tiene una cita que habla del sentimiento que produce en el artista la escena: “Todo esto me hace pensar en el tiempo, en cómo eran las personas que vivían aquí…  si la vida significó algo, si eran sencillas, pobres o ricas, si dormían acompañados, si tenían conciencia de lo que era vivir en comunidad y de lo que era ser independientes, si verdaderamente fueron felices, si alguna vez conocieron la muerte y el amor…  todo esto me hace pensar en el tiempo y en la vida, y en lo que fue y ya no es, en lo que era y pudo ser

vamos a no llegar pero vamos a ir”.

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Unfinished Business, 2010

Si vamos a describir el tema tratado por Víctor Vázquez en su trayectoria en una palabra podríamos decir HUMANO. La sensación que una tiene cuando merodea a través de instalaciones y fotografías es que hay presencia humana en cada una de las piezas, aunque no se vea un cuerpo en ella. En cuando a esto, varias cosas me llamaron la atención, una es la calidad de las luces y las sombras que utiliza el artista en su fotografía y que, quizás es más difícil de apreciar cuando observamos sus trabajos de forma aislada, pero que se hace evidente y palpable cuando observamos una retrospectiva como esta. Y es precisamente el juego de luces y sombras lo que nos lleva a imaginar que usamos otro sentido, el del tacto. Las pieles y las texturas en los objetos que añade a sus trabajos en donde la figura humana sí está presente. Está igualmente presente la relación del humano consigo mismo, su dolor, el de una violación, o el de la muerte, el de la vida precaria, la falta de vivienda o de alimento, e incluso de educación, que está presente tanto en sus fotografías como en sus instalaciones.

Algo que demuestra a través de la exposición que Víctor Vázquez es uno de los mejores artistas contemporáneos de Puerto Rico y América Latina es la vigencia de los temas que trata y su forma de estudiarlos. Pero además, la obra reciente que se muestra en el Museo de Arte de Puerto Rico, estudia la situación de Puerto Rico y de la precariedad en la que vive la clase trabajadora en el mundo entero, una vida de migración, espacios deshabitados y destruidos, educación neoliberal, medios de comunicación que desinforman, etc. Es interesante por ello leer los textos que están escritos o grabados en algunas de sus instalaciones, y que nos ayudan a reflexionar sobre cómo vemos el mundo y a las personas que nos rodean. Como dice la pieza Shelter, de 2013: “Conoces lo que percibes…? O percibes lo que conoces?”

Es una muestra densa, llena de tantos sentimientos fuertes que es capaz de drenar al espectador.

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