Más allá de la capucha es el primer proyecto colectivo realizado por TRANS FORMA/Colectivo Curatorial. Puede encontrar el catálogo aquí.

El ataque a la clase trabajadora en Puerto Rico

Desde la década de 1970 se han estado imponiendo en el lado occidental del mundo formas de gobierno y administración económica a las que se han llamado neoliberales. Dichas medidas constan básicamente de tres partes, una es la poca o ninguna intervención del gobierno en las leyes que rigen la empresa privada, segundo es la privatización de servicios que históricamente han estado en manos del estado, incluyendo los esenciales, como la salud y la educación, y la tercera es la administración de los pocos servicios públicos que van quedando como si fuesen una empresa privada. Es precisamente por la imposición de medidas neoliberales que en Puerto Rico se han aprobado recientemente leyes que permiten a la empresa privada una reducción excesiva de los derechos laborales y se piensa en la administración gubernamental como una que debe ser “eficiente” y por ello se establecen medidas que eliminan puestos de trabajo y aumentan la carga a los pocos que quedan. Ante este panorama la población trabajadora del país no se ha quedado callada, comenzando por el estudiantado de la Universidad de Puerto Rico, y continuando con los sindicatos y organizaciones políticas, se han organizado protestas masivas que han sacudido al país.

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Elsa María Meléndez
Puñeta (de la serie Perretas), 2014
Bordado sobre textil  

Los problemas económicos de Puerto Rico no comienzan con la imposición de la Junta de Control Fiscal, ni en el momento en que se desplomaron los valores de los bonos en la bolsa en 2015, sino mucho antes, con la implementación de medidas neoliberales que vienen de la mano de una política colonial en donde el capital extranjero es el único que tiene espacio de sobrevivir y desarrollarse en nuestro territorio.

Con la dictadura de la Junta de Control Fiscal se intenta pagar la deuda pública (creada precisamente a partir de las formas de gobierno neoliberales, que no invierten en el pueblo sino en la empresa privada extranjera) aumentando los impuestos a la clase trabajadora y reduciendo sus sueldos significativamente.

Esta situación ha obligado a gran parte de la población a trabajar más horas y tener más de un trabajo para poder sobrevivir ganando menos de lo que ganaba antes por menos tiempo de trabajo. Los trabajos a tiempo parcial con ningún beneficio son la orden del día y el desempleo está llegando a niveles catastróficos aumentando también las tensiones y la violencia en nuestro país.

La clase trabajadora no aguanta más el tren de vida al que le están sometiendo desde el 2005 y por eso se han organizado diferentes frentes de lucha. Por un lado el Movimiento Estudiantil de la UPR le ha dado una lección a las puertorriqueñas y los puertorriqueños de resistencia desde la huelga del 2005 cuando se avecinaba una crisis que pronto provocaría un cierre gubernamental en 2006 lo que trajo a su vez la implementación del IVU. Otras organizaciones como Jornada Se Acabaron las Promesas se han organizado para resistir la oleada de ataques a obreros y obreras, junto a organizaciones que llevan más de 40 años luchando por la descolonización y la clase obrera. Los sindicatos y organizaciones obreras han sido protagonistas del enfrentamiento contra leyes antiobreras ya sea que perjudican la vida de los empleados y las empleadas de la empresa privada como de la pública.

Quizás el evento más recordado ahora mismo, en cuanto a lucha contra las medidas de austeridad se refiere, es la gran marcha del 1ro de mayo de 2017 donde asistieron cerca de 70,000 personas y se realizaron acciones de contraataque a los bancos que más se han beneficiado de la crisis y nuestra miseria. Pero no ha sido el único momento de resistencia a la imposición de la Junta de Control Fiscal y el ataque a la clase trabajadora. Como ejemplos a destacar podríamos mencionar el campamento contra la Junta de Control Fiscal frente al Edificio Federal que comenzó en junio de 2016, el cierre de GFR Media por un grupo de manifestantes en agosto de 2016, la obstrucción de la reunión de bonistas el 31 de agosto de 2016, el cierre de Walmart en septiembre de 2016 y otras manifestaciones masivas de resistencia.

Esta exposición explora la forma en que artistas contemporáneos puertorriqueños y artistas contemporáneas puertorriqueñas representan y exploran dicha resistencia. La resistencia que viene de muchas formas y que tiene diversos métodos, y que se ha probado a través de la historia global como el método más efectivo para lograr reclamos y conseguir derechos para las clases bajas.

Encapuchadxs somos todxs

Alrededor del globo el primero de mayo se conmemoran las luchas por derechos laborales libradas por trabajadores y trabajadoras. Este año en Puerto Rico, ante el cuadro desolador al que nos enfrentamos, un amplio sector de la isla decidió participar de un paro nacional y de su evento culminante, una gran marcha hacia la Milla de oro desde varios puntos de la zona metropolitana. Fue una de las marchas más multitudinarias que ha habido en la historia de Puerto Rico con una participación de casi 80,000 personas. La indignación es tal que se unieron organizaciones cívicas, religiosas, comunitarias, políticas y artísticas, así como personas en su carácter individual. Mientras unos se manifestaban por medio de comparsas, otras lo hacían cantando consignas y otros descargaron su descontento en las paredes y cristales de los bancos responsables de la debacle que atravesamos.

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            Genaro Ramos             
Contraataque, 2017
Medio mixto sobre papel

Estos últimos actos fueron demonizados y criticados en extremo por los medios de comunicación y por un gran sector de la población, incluso por personas que participaron de la manifestación. Es por ello que resulta urgente recalcar algunos puntos. Primero, estamos viviendo un momento histórico sin precedentes, que requiere que repensemos las formas de enfrentar las medidas de austeridad. Mientras más violencia ejerza el estado, más fuerte debe ser nuestra resistencia. En segundo lugar, para enfrentar esta situación no podemos invalidar los métodos de lucha que deciden utilizar nuestras compañeras y compañeros. Un par de graffitis y algunos cristales rotos no se comparan a la afrenta contra nuestra educación, nuestros servicios de salud y los derechos adquiridos en el ámbito laboral que ha comenzado el gobierno de turno. El quiebre de cristales representa a un pueblo trabajador que está harto de la colonia, del bipartidismo y de que unos pocos sean dueños del país. Por otro lado, cabe preguntarnos, ¿acaso el Estado es el único que puede emplear la violencia?

La violencia que ejercen los grupos más oprimidos de la sociedad jamás se compara a la violencia empleada por el gobierno. Esta última se desarrolla de diferentes maneras, desde la más solapada, como el manejo de la opinión pública con el fin de ir estableciendo su dominio por consenso, hasta la más fuerte, como las 3,000 muertes prevenibles que ocurrirán por el deterioro de los servicios de salud o los asesinatos que ocurren a diario entre personas que recurren al narcotráfico como única opción de subsistencia. Asimismo, cuando lxs oprimidxs deciden resistir a tanto atropello, son reprimidxs y perseguidxs por la policía, mientras los que especularon con nuestro dinero y nos llevaron a la miseria siguen en la calle y ganando sueldazos. ¿Cuándo el amplio sector que critica el uso de la violencia popular entenderá que es hora de decir “basta ya”?

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Garvin Sierra  
#Playuela no se vende, 2017  
Impresión digital

Más allá de la capucha

Los artistas de Más allá de la capucha reflexionan sobre las problemáticas actuales de un gobierno que antepone los intereses privados al bienestar de los puertorriqueños. Estos artistas entienden que el arte es vehículo para la denuncia y la resistencia, para revelar los desaciertos de quienes gobiernan y establecen política pública en el país. Su obra refleja una visión crítica que reconoce las acciones contrarias al bien común y nos insta a idear soluciones a las injusticias más flagrantes. Son trabajos que convocan a que reaccionemos a medidas, políticas y leyes que quebrantan la vida de estudiantes, trabajadores, mujeres, comunidades y nuestro espacio natural. Ese llamado puede ser desde el activismo que se expresa con mensajes contundentes en intervenciones gráficas en edificios, calles, avenidas o en el espacio cibernético hasta la práctica artística que desde el taller profundiza en imágenes que refieren a métodos de lucha o a los protagonistas de las acciones antidemocráticas y abusivas.

Las obras incluidas en esta exposición revelan coraje, indignación y descontento, ese que se produce cuando nos cansamos, cuando una situación es asfixiante y no se puede tolerar. ¿Cómo se puede aguantar que el sistema de justicia, no haya actuado contra un mandatario denunciado por delitos sexuales?, ¿que una junta de personas no escogidas por el pueblo, vengan a dictar que hay que estrangular el sistema educativo y de salud para pagar una deuda que se extralimitó de los términos constitucionales?, ¿que se quiera envenenar a una comunidad con cenizas tóxicas o destruir terrenos de alto valor ecológico para beneficiar a inversionistas extranjeros?. Es así que vemos en obras como las intervenciones callejeras del colectivo La Puerta o los afiches del artista Garvin Sierra los reclamos directos contra esos abusos, en la obra “Puñeta” de Elsa María Meléndez un grito que puede interpretarse como “no más, ya es suficiente” o en la obra “Jaresko, la coronela y las otras costillas” de Bárbara Díaz Tapia un gesto destemplado contra funcionarias públicas que ponen en cuestionamiento sus capacidades e intenciones. En estas piezas resalta la denuncia como un primer paso hacia reconocer lo que está mal para poder enfrentarlo. Rostros monstruosos o espantosos de los miembros de la Junta de Control Fiscal devorando la Isla o el gesto alterado que falta el respeto a las mujeres del liderato gubernamental cuyas posturas o inacción van en detrimento de estudiantes y trabajadores, expresan una fuerte molestia, componente esencial de las luchas.

Por otro lado, ¿cúales son las herramientas de lucha que corresponden a las acciones salvajes del gobierno y una Junta Fiscal colonial? El gobierno local y el gobierno de EE.UU. consistentemente han implementando acciones destructivas contra lxs puertorriqueñxs. Se nos siguen arrebatando derechos: educación, salud, trabajo, libertad de expresión, entre otros. Artistas como Jotham Malavé, Quintín Rivera Toro, Roberto “Yiyo” Tirado y Mónica Rodríguez con sus imágenes de encapuchados, elementos explosivos y barricadas reflexionan sobre la lucha impetuosa y física ante estos perjuicios. Su reflexión nos hace dirimir quién es el que verdaderamente violenta el orden. ¿es ese violentador un manifestante en lucha o es un funcionario de gobierno que a mansalva ataca a un manifestante que reclama justicia? así parece preguntarnos Jotham Malavé con sus dibujos “Cero políticos” y “‘Únete”. Los artistas usan simbólicamente sus imágenes para que analicemos cuán potente debiera ser la respuesta ante el momento que estamos viviendo.

JARESKO, LA CORONELA Y LAS OTRAS COSTILLAS (2017)

Bárbara Díaz Tapia     
Jaresko, la coronela y las otras costillas, 2017
Grafito sobre papel libre de ácido

El encapuchado se lee tradicionalmente como actor de terror, como agente de desequilibrio pero hay otros tipos de encapuchados y así lo muestra el artista Abey Charrón. Este es el encapuchado que se protege así mismo de la represión para expresarse desde la indignación y desde la resistencia. Los encapuchados que retrata Charrón son personas que dedican su vida a diferentes expresiones creativas, ellos componen un frente de lucha y desafían el estereotipo del que se manifiesta con un rostro cubierto. Ese encapuchado puedes ser tú mismo, tu hijo, el que está a tu lado, el que hoy te dio clases o te atendió en el hospital, es el encapuchado que lucha por una sociedad justa donde todos seamos tratados equitativamente dentro de los marcos de lo que se supone sea nuestra democracia. Veamos más allá de la capucha.

Dianne Brás Feliciano
Emilia Quiñones Otal
Mariel Quiñones Vélez
Curadoras

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